lunes, 26 de marzo de 2018

Los buñuelos


[El presente artículo se realizó en marzo de 2015 y se publicó en Agudo-joven  pocos días después. Con motivo de la desaparición de la citada web, se ha decidido incorporarlo a este blog, donde existe una sección dedicada a la gastronomía tradicional. Cabe señalar que este texto muestra ligeras modificaciones respecto al original].

Hasta no hace tanto tiempo, la Cuaresma constituía un periodo obligatorio de ayuno y abstinencia de determinados alimentos, que incluían carnes, grasas animales, huevos y lacticinios, por lo que la gente, seguramente, debió utilizar una buena dosis de imaginación con el fin de elaborar viandas originales sin saltarse los rigurosos mandatos de la Iglesia; prueba de ello son los libros de recetas culinarias dedicados en exclusiva a este tipo de preparaciones.
Sin lugar a dudas, los buñuelos pueden considerarse un producto extraordinario, apto para las más destacadas celebraciones –no hay más que mirar la foto para convencerse de ello–  ya sean de carácter religioso o profano, y ofrecen la ventaja de ajustarse a las normas impuestas por la religión. Sus ingredientes son bien sencillos: aceite de oliva (no disponían de otro), agua (del Orejudo o del Caño, supongo), vino (no fue considerado un producto nutritivo y resultaba compatible con ayunos y abstinencias), harina (molida en los molinos del río Agudo, si corría, o en los de Riofrío, que eran más seguros; a mediados del siglo XX ya se molía en la fábrica), cáscara de naranja (la temporada de esta fruta no siempre coincidía con su demanda y las mondas se conservaban secándose en el humero), matalahúva y miel (desde antiguo existió tradición colmenera en Agudo).  Aunque los buñuelos fueron típicos de Semana Santa y Carnaval, a menudo un olivarero se los prometía a la cuadrilla, que había intervenido en la recolección de la aceituna, al término de la campaña. En agosto fueron privilegio de La Virgen, que se los ofrecía a todos aquéllos que aportaban un donativo, casi siempre en especie, para la subasta del ramo del día quince.
Por mi madre sé que los que se hacían a mediados del siglo pasado eran más pequeños que los de ahora, seguramente tendría mucho que ver la economía, aunque también la harina debió influir bastante, porque tresnar la masa no constituyó un problema a unas personas que conocían el modo tradicional de hacer pan. No conozco ningún producto que se asemeje a nuestros buñuelos, lo más parecido que he visto son los pestiños extremeños y andaluces; en ambos casos parten de un círculo o un cuadrado de masa muy fina que cierran, uniendo dos extremos. Nosotros formamos un óvalo, que cerramos por los extremos más alejados y estiramos, tirando de los lados que quedan libres, hasta darles la forma definitiva. El acabado de los pestiños que derivan de un círculo parece presentar algunas analogías formales con nuestros buñuelos, aunque las considerables diferencias entre el grosor de la masa  y el tamaño de la pieza dificulten la valoración de aquéllas. En todo caso, conviene recordar que el ser humano es más proclive a copiar que a crear y no debemos perder de vista que, geográficamente, Agudo se halla junto a un antiguo eje de caminos, Córdoba-Toledo y La Mancha-Extremadura, por donde transitaron, además de viajeros, cualquier cosa que pudiera viajar a lomos de una caballería o en la mente de aquél que la guiaba. En cualquier caso, es justo reconocer el punto de habilidad necesario para elaborar una pieza tan delicada como el buñuelo local.

Bibliografía:
-Cofradía Extremeña de Gastronomía (1985): Recetario de cocina extremeña. Estudio de sus orígenes. Badajoz
-Doménech, I. y Martí, F. (1914): Ayunos y abstinencias. Cocina de Cuaresma. Madrid.
-Lassus, P. L. (1905): Cocina práctica de Cuaresma. Barcelona.


domingo, 1 de octubre de 2017

La Virgen del Rosario y los auroros

Acta de fundación de la hermandad de Nuestra Señora del Rosario, 1575

         La cofradía se estableció en 1575 y continúa vigente en nuestros días. Desde los primeros momentos mantuvo sus puertas abiertas a todos los fieles cristianos, sin aparentes distinciones de sexo o estado, siempre que se comprometieran a rezar una vez a la semana todo el Rosario de Nuestra Señora que es quince veces el paternóster y ciento cincuenta avemarías.

lunes, 21 de agosto de 2017

El medio físico


Medio físico


         El término municipal de Agudo, situado en el límite occidental de la provincia de Ciudad Real e incluido en la región natural de los Montes, ocupa una extensión de 22.731 Has., que abarcan casi toda la depresión anticlinal de Agudo y parte de las sierras adyacentes.

El valle del río Agudo y, al fondo, La Morra y las alineaciones montañosas septentrionales

martes, 8 de agosto de 2017

Utillaje culinario I

Jarros de cobre documentados en Agudo


La funcionalidad y la versatilidad son, seguramente, las características que mejor definen el menaje tradicional usado en la cocina y el almacenaje de alimentos. Unos pocos utensilios con tamaños muy variados han bastado para realizar la mayor parte de las tareas relacionadas con su preparación y conservación. La olla de echar en pringue, la torreznera, la tapadera del jarro de cobre, la panerilla de rajar las migas y algún otro integran el escaso material con función específica.

El jarro de cobre

El desgaste frontal en el aro de la base de los jarros de cobre antiguos (imagen superior) demuestra que éstos pasaron buena parte de su vida útil arrimados al fuego. El cocido, elaborado a la lumbre en puchero de barro, necesitaba un aporte constante de agua templada para que no se pegaran los garbanzos y el único modo de proporcionársela era manteniendo, mientras durase la cocción, un recipiente con agua junto a las brasas. El jarro de cobre, bien documentado desde 1850, podría haberse usado con ese fin a tenor de lo sucedido en las décadas posteriores. Aunque desconocemos su evolución tipológica, se ha conservado un ejemplar considerado viejo en un inventario de 1884, es más esbelto y presenta un perfil más suave que cualquier otro de los que he tenido ocasión de contemplar (imagen superior, pieza situada a la izquierda); además, ostenta  la típica tapadera perforada a modo de boca de regadera que se utilizó para humedecer las migas. En Peñalsordo (Badajoz) he observado un recipiente cerámico con una boca muy especial (imagen inferior) y me han asegurado que sirvió para mojar las migas, pero ignoro su fecha de fabricación; no muestra evidencias de haber estado junto al fuego ni parece muy apropiado para beber “a morro”, tal y como sucedió con las cantarillas, que se colocaban junto a la piedra del humero, por lo que ignoramos si tuvo alguna otra función. No nos consta que en Agudo hubiera piezas semejantes, aunque no debemos olvidar que el barro es una materia prima muy frágil y su durabilidad es más limitada que la del cobre.

Recipiente documentado en Peñalsordo (Badajoz). Fotografía de Juan F. Cerrillo

viernes, 7 de julio de 2017

Otras cosas



El formato de este blog no permite realizar una sección aparte donde incluir asuntos demandados por los usuarios, aunque ajenos a las materias consideradas fundamentales para este sitio. Con el fin de que las recetas de cocina y las manualidades no encubran los contenidos de cultura local, tradiciones y demás se ha decidido utilizar una sola etiqueta (Cocina fácil y rápida) y una misma fecha (San Juan de 2017) para las recetas de cocina y otra etiqueta (Házlo tú misma) y el día de San Antonio de Padua de 2017 para las manualidades. La primera semana se mantendrán en el lugar que les corresponda, después habrá que buscarlas donde se ha indicado. Lamentamos las molestias que estas peculiaridades puedan causar a los interesados.